Tres métodos para bajar de peso

Una señora sube las escaleras de un viejo edificio todas las mañanas desde hace varios años. Los vecinos están acostumbrados a verla con ropa deportiva en las áreas comunes. La saludan cada que la topan en la puerta de sus departamentos y le invitan a tomar un vaso de agua. Ella nunca acepta. Les dice que está haciendo ejercicio. Necesito bajar de peso, remarca, y continúa con el paso de los escalones. Pero nadie ha visto que la rutina dé resultados. La señora es gorda y lo único que cambia en ella es el color del cabello. A veces negro, otras veces violeta e inclusive rubio platinado. Sin embargo, en la historia no hay misterio alguno. Quienes la conocen están al tanto del motivo detrás del fracaso. En el último piso del edificio vive un hombre que vende pasteles. Creaciones artesanales apreciadas por los fieles clientes de la zona. La señora gorda es uno de ellos, casi al borde de la locura. Cada sesión de ejercicio la recompensa con una rebanada de pastel con un vaso de leche. A veces opta por el de chocolate. Otras veces por del de queso. Se anima con cualquiera de las opciones. Lo que le importa es darle un consuelo al cuerpo luego de someterlo a la tortura de subir tantos pisos.

Bajar de peso es un tema que obsesiona. Los estantes se encuentran llenos de libros con métodos para desaparecer esos kilos extra. Textos que en muchos casos conducen a la derrota. Hojas de papel que alimentan el fuego de la frustración. Lo engorroso de instalarse en una vida sana impulsa a recurrir a los remedios milagro, en medio de la desesperación. Que sí, tampoco sirven.

Con eso en mente, me decidí a compartir con los lectores algunos remedios para bajar de peso. Son consejos que he recopilado de varias fuentes durante los últimos tiempos. Espero que le sirvan a alguien, aunque debo ser sincero: son medidas sin garantía el éxito. Ir con la verdad por delante es lo menos que se puede hacer para no caer en los engaños de los charlatanes de siempre. De cualquier modo recomiendo hacer el intento. Son alternativas que pueden ayudar. Sugiero que de forma paralela consulten a un nutriólogo para que les auxilie en la misión. Que para algo los pobres se han hecho de un título y un consultorio con sillas. No los dejen plantados.

El primer  método para reducir tallas consiste en intentar convencer a un necio. Tal cual. Hacer que un necio entre en razón es un ejercicio que te ayudará a quedar como un palo. La mecánica es simple y dolorosa. Lo único que tienes que hacer es aguardar a que el sujeto en cuestión haga una afirmación equivocada para luego hacerle ver que los tiros no van por ahí. A partir de este momento, el elegido liberará una serie de artimañas con tal de no reconocer que ha cometido un error. No desistas. Ofrécele, argumentos, hechos y estadísticas que lo contradigan. Acorrálalo sin piedad. Llévalo de paseo para que espabile si es necesario. Escribe un ensayo en el cual des explicación a tus puntos. Organiza una conferencia con algún experto que pulverice prejuicios y considera la opción de realizar una representación teatral que clarifique los entresijos detrás de tu conceptualización. Una vez que hayas realizado tales esfuerzos, caerás en cuenta de que el necio sigue cerrado. El despliegue ha sido inútil. El sujeto está negado ante la evidencia y la realidad misma. No hay manera de convencerlo. Pero te queda un consuelo, con tanto ajetreo habrás quemado las suficientes calorías como para olvidarte para siempre del gimnasio.

La siguiente estrategia tiene que ver con la alimentación. Como ya has de saber, debes cuidarte de las grasas y alimentos que inflen tu figura. Es difícil, es cierto. Las tentaciones están a la orden del día. Sea en forma de malvados botes de helado o en la horripilante encarnación de una pizza familiar. Para evitar embrollos, tienes que mentalizarte. Di adiós a la comida rápida y a los puestos callejeros en los que se ofrece la obesidad en forma de tacos. Limítate a la comida casera que, como sabes, suele ser más sana. Pero no solo eso. Desayuna, come y cena en hogares ajenos. Pídele a un amigo que te invite a su mesa. Dile que quieres probar el menú de su familia. Si acepta, ya la hiciste. La comida casera pierde muchos puntos cuando está hecha por alguien que no es tu madre o abuelita. Lo más seguro es que los platillos que te ofrezcan en otras casas no te gusten tanto, lo cual te permitirá medirte con las porciones. Cuando te ofrezcan calabacitas rellenas de cebolla o hígado en salsa de haba, tu boca reaccionará de manera instintiva y procederá a cerrarse a la menor oportunidad. ¿Quieres que te sirva más? No, gracias. Estoy a dieta.

Por último, quiero compartir un sistema para bajar de peso que le aprendí a un camionero chileno que conocí en una sala de masaje. Es el procedimiento más complicado de los tres que les comparto, pero también es uno que puede traerles resultados de mayor profundidad. A decir verdad lo difícil está en los preparativos, ya después la dinámica es cuesta abajo. Para que el plan funcione tienes que ser tímido en extremo. Si ya lo eres, te felicito: podrás continuar sin ningún problema. Si por el contrario, eres alguien extrovertido, tendrás que transformar tu personalidad hasta volverte alguien serio y cerrado. Tampoco es que sea tarea imposible. Hay libros y talleres que ayudan a trastocar tu forma de ser. De modo que no te preocupes. Busca algún centro en el que te puedan arruinar la vida para siempre. Una vez que seas tímido (no uno cualquiera, sino uno de radical), será cuestión de que (no) te desenvuelvas en sociedad. Tarde o temprano te dará hambre y necesitarás de alimentos. Pero la timidez te frenará. No querrás pedirle ayuda a nadie porque te dará pena. Serás incapaz de hablar con los empleados de un restaurante o ir a una tienda para comprar provisiones. Te encerrarás en casa por miedo a salir. Ni siquiera tu familia podrá acercarse porque irás a refugiarte al baño. La falta de alimento te enflacará hasta los huesos. Es posible que también reduzcas tu tamaño hasta convertirte en una persona de veinte centímetros de altura. Una vez que lo consigas, empieza a tomar cuidados. Es probable que te confundan con un muñeco viejo y quieran tirarte a la basura. Las bolsas negras tienen residuos que podrían aumentarte varios gramos.

No digas que no te lo advertí.

killers

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