Acuérdate de Rick Blaine

La vida es una sucesión de despedidas. Unas más dramáticas que otras.  Pierdes la juventud, pierdes la paciencia, pierdes el cabello, pierdes el entusiasmo, pierdes el dinero. Se quiera o no, el  camino se resume a desprender. Las separaciones no tienen clemencia. Llegan tarde o temprano. Atrás quedan los amigos de la infancia junto aquel vaso de leche con galletas que nunca se repetirá. Los barcos llegan y abandonan el puerto. Las pistas quedan preparadas para el despegue.

Algunas despedidas son de agradecerse, claro que sí. Las fechas de caducidad son una sentencia y hay tierras que permanecerán muertas por mucha agua o empeño que se ponga en ellas. Como las casas que nunca están limpias. Los esfuerzos quedan sin recompensa.

Prolongar la escena trae más dolor. Es lo único. Pero a veces somos aferrados. No es fácil olvidarse de lo que alguna vez trajo sonrisas. Parece una traición a todo ese tiempo invertido. A las memorias que aún juegan en el jardín.

Y, sin embargo, se ha de identificar cuando algo sobrevive más por recuerdos que por actualidad. Una parte se ha roto ya. Todavía guardas una sonrisa cuando intentas darle respiración a lo que no da más de sí. Una figura exhausta que lo único que busca es descansar en una esquina. Ser dejada en paz, para al menos producir un dulce sabor de boca. Que la puedas echar de menos, porque extrañar es un tributo preferible al fastidio.

Queda confiar en el tiempo que a veces ofrece remedios. Para las relaciones a menudo es mejor una separación que forzar una continuación llena de agotamiento. La ausencia da espacio para la reflexión. Es tomar distancia para ver el paisaje completo. Tal reposo serena el ambiente hasta dejar la posibilidad de una reconciliación ya con las fuerzas recuperadas.

O puede que no. Que en verdad todo haya llegado a su fin y que luego lleguen los lamentos de no haber realizado un intento adicional; lo cual, las más de las veces, es una ilusión. Ese intento adicional se suele dar decenas de veces hasta que la liga se rompe. De modo que se debe evitar darle muchas vueltas al asunto. El hubiera es un engaño, uno de los peores enemigos de la tranquilidad. Los hechos ocurrieron como ocurrieron y ya está. Ni para qué darle más leña al desconsuelo.

Conozco gente que sigue aferrada sin importar el pasar de los años. La obstinación por personas, lugares u objetos consume su mente a diario. Tienen una especie de ceguera ante lo que les rodea. Les importa poco o nada. Ellos solo tienen ojos para lo que ya fue. Se privan de las múltiples oportunidades que tienen en el presente porque creen que el milagro es posible, creen que todo volverá a ser como alguna vez fue. Y pueden llegar a la vejez, con sus arrugas, sin que hayan movido un pie. Confían que su pesar tiene un solo remedio, que su felicidad depende de una única combinación de dígitos y que si no es así, no podrán estar en paz. Son capaces de esperar a personas que ya ni se acuerdan de ellos.

Permanecer anclado al pasado te puede privar de conocer a seres magníficos. Te puede alejar de un lindo trabajo o de cambiar de una vez de costumbres nocivas. La ruptura conlleva conocer nuevas opciones. Abrir los sentidos al exterior. Para lo bueno y lo malo. Comenzar otra vez. Aunque no de cero, porque hay una carga que siempre permanece.

Un adiós pesa varios kilos más que un hola. Pero en ocasiones no queda otra más que decirlo. Con todas sus letras, sin medias tintas para así evitar que permanezca una sola migaja de engaño. Las despedidas, si son en serio, deben ser lo suficientemente claras para que no queden atisbos de reencuentros inútiles que al final, se sabe, lo único que consiguen es prolongar la agonía.

Sobre el adiós se pueden decir muchas cosas. Creo que una de las más importantes que tiene que ver con la dignidad. Saber cuando apartarse. Ser la clase de persona que sabe que la fiesta ha terminado y que no se rebaja a mendigar las últimas gotas del vaso.

Irte cuando tú quieres, a tu estilo. No cuando las circunstancias te pegan un tiro en la cara. Era tal cual lo decía Sinatra (hay unas cuantas lecciones detrás de su voz, toma nota de ellas), a un hombre lo conforma su propia esencia. Si no es él mismo, no es nada. Se trata de decir las cosas que en verdad sientes y no las palabras de un arrodillado. Entender que ante la desdicha no se debe ceder un solo segundo y que no hay nada mejor que dejar atrás los dimes y diretes de alguien que te quiere hacer daño. Sin prestarles más atención, sin ensuciarse las manos.

Si bien las despedidas son tristes, son necesarias también. Ya lo decía ese otro genio llamado Paddy McAloon. No estás completo hasta que algo se rompe dentro de ti. Después de eso, dale un descanso a tu mente, a tu corazón. Mantenerse ocupado siempre ayuda. Si le pides al tiempo que vuelva, toparás con pared.

No le temas al adiós. Puede que sea lo mejor para todas las partes. O más a la otra que a ti, por lo que tendrás que ser generoso. Además, como he dicho, habrá algo que se quede contigo. No arruines ese refugio personal que conserva memorias bonitas. Acuérdate de la última escena de Casablanca, que no pierde vigencia pese a estar tan manida.

Sí, acuérdate de Rick Blaine. De las últimas palabras a Ilsa antes de dejarla ir. We’ll Always Have Paris. Siempre nos quedará París, entendido como  eso que pasaron  juntos y que ahora pertenece  a su mundo interior. Todas esas noches de conversaciones. Los besos, la cercanía. Las bromas con música de fondo. Eso ya nadie te lo va a quitar. Nadie. Los pasos recorridos formarán parte de ti hasta que llegues a la tumba o hasta que tu memoria no dé más de sí. Da igual que el tablero haya cambiado. Hubo un tiempo en que las cosas fueron diferentes. En las que te entregaste sin medir las consecuencias y en que fuiste una persona feliz. Eso es lo que importa.

casablanca

Anuncios

4 pensamientos en “Acuérdate de Rick Blaine

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s