Consejo para borrachos

Si toman no manejen.

Habrán escuchado esas palabras cientos de veces. Las suficientes para que perdieran cualquier significado, tal como sucede con las advertencias en las cajetillas de cigarrillos.

Pero de verdad. Si toman no manejen.

Así haya sido una sola gota, olviden el volante. Recurran a los taxis. De paso les servirán para socializar con quienes los conduzcan. Una oportunidad para contarles su vida, lo mucho que odian levantarse por las mañanas y que están muy decepcionados del rumbo que ha tomado su existencia.

La clave es la misma. Si toman no manejen.

Es más, aquí va repetido 49 veces para que quede claro para todos.

Si toman no manejen. Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen. Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen.  Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen. Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen. Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen.  Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen. Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen. Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen.  Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen. Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen. Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen.  Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen. Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen. Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen.  Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen.  Si toman no manejen. Si toman no manejen.
Si toman no manejen.

Sé que en el público abundan los despistados, Dedicado a ellos aquí  van otras 7 repeticiones:

Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.

Tal vez  no sea suficiente. No soy ingenuo ni mucho menos. Es probable que nadie haga caso a lo que digo, por lo que tendré que poner el mensaje otras 80 veces.

Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.
Si toman no manejen.

Ya sé. Puede que a nadie le interese que estés vivo o no, lo cual te da cierta impunidad sobre lo que puedas hacer con tu cuerpo. Solamente piensa que no estás solo en este mundo, para beneplácito de la naturaleza.

Seguro los has visto cuando sales a pasear. Son los otros humanos que respiran como tú. Quizás no te caigan bien. Muchos de ellos son molestos, crueles incluso. Pero también hay gente que los quiere. Y hay muchas personas importantes allá afuera. No importantes en el sentido de que sean científicos que estén a punto de encontrar la cura de una enfermedad. No siempre es así. Digamos simplemente que son importantes para otras personas. Para sus madres, padres y abuelitas. Lo cual ya es decir bastante.

De modo que olvídalo. Si tomas no manejes. Aunque haya sido solo una cerveza. Aunque estés convencido de que eres muy bueno en el volante, Aunque sepas burlar el alcoholímetro. Aunque por años no hayas sufrido un solo accidente mientras estás bebido.

Si tomas no manejes. Que luego le estropeas la noche a alguien tan honorable como yo.

Sucedió ayer. Eran las 11:50 de la noche. Yo venía de una reunión a la que abandoné prematuramente debido a la sintomatología de un cuadro gripal. Pensé en llamar un taxi. Luego de esperar unos minutos,  para no exponerme más al frío, decidí mejor llamar a un familiar para que me recogiera. Un ejemplo de civismo, vamos, alguien que consciente de su entorno y sus propias circunstancias.  Lo cual no siempre es suficiente. No. Porque sobra decir que las ciudades son junglas donde hay muchos salvajes sueltos.

Vamos por una venida a la velocidad permitida. Voy en el asiento del copiloto. Platicamos sobre los planes del lunes. Intento buscar música en la radio. Nada digno. Es hasta desesperante. Las estaciones locales llevan años sin renovar sus contenidos, continúan con las mismas canciones de siempre. Los grandes éxitos que no les permiten conocer otros rumbos. Resignado, apago el aparato. Saco el ipod y pongo un tema que creo que va con el ambiente. Es “Moonlight Mile” de los Stones.

El volumen es bajo dada la miserabilidad del aparatito. Aun así es suficiente para que se escuche y supere a las otras opciones. Ya hemos dejado de hablar. Solo miramos para el camino que viene enfrente. La escena es preciosa porque también en una esquina se alcanza a ver la luna. Y pienso en el tema, especial para…

Alguien nos impacta por detrás. El golpe es fuerte. Agradezco usar el cinturón de seguridad de manera religiosa cada que abordo un automóvil. Todo se mueve. El iPod se ha caído al suelo. Desde donde está, no deja de tocar a los Stones. Lo intrépido de mis reflejos me hace voltear hacia atrás.

¿Quién fue?

No alcanzo a ver. La cajuela está levantada. Lo intrépido de mis reflejos no alcanza a ver las placas de la camioneta que nos rebasa y se da a la fuga como a 160 kilómetros por hora.

El familiar va bien. Cinturones de seguridad. Ahí tienen otro consejo. Utilícenlos siempre. Aunque sean unos excelentes conductores. Aunque sean prudentes al volante. Nunca se sabe. Algún día puede llegar algún desconocido a sacudirte cuando menos lo esperas. Y si tienes suerte, el cinturón podrá salvarte de una fractura de nariz o tragedias peores.

Nos orillamos. Extrañamente no estoy demasiado agitado ni emocionado. La indiferencia ha llegado a estos extremos. Mi familiar, quien conducía (mujer), sí que va un poco de nervios.

Una patrulla se acerca. El policía se baja. Pregunta qué pasó. Una camioneta gris chocó nuestro auto por detrás, le digo. Me pregunta si vimos las placas. Le digo que no, iba demasiado rápido. Dio vuelta en esa calle, agrego.

El policía se va en la patrulla en ese rumbo. No lo volvemos a ver.

Toca llamar al seguro. Lo hago desde el celular. Tercer tip: nunca salgan de casa a menos de que su teléfono tenga crédito y la batería cargada al máximo.

Luego de pedir alguna información, el operador dice que enviarán a uno de sus hombres. Pasan unos quince minutos hasta que lo conocemos. Primero pregunta por nuestro estado físico. Después de algunas declaraciones, nos dice que lo mejor es que vayamos a una consulta médica. Nos da unos pases para el hospital con el que tienen convenio.

La revisión del auto concluye que la parte trasera es un desastre. Habrá que llevárselo en grúa. La llaman, tarda una media hora en llegar. Creí que sería una de las que enganchan a los vehículos, pero es una de las de plataforma. He tomado fotografías de lo ocurrido. El ajustador nos explica algunas formalidades. Hay que pagar un deducible. Los gastos del taller van cubiertos. Nos da tres opciones, elegimos la más cercana. Puede estar arreglado en ocho días, nos dice el hombre. Le decimos que muy bien.

Ya son como las dos de la mañana. Quisiera estar dormido. La cama es el lugar que más se extraña en los días pesados. Hay veces que preferiría estar en ella que en París.

Sucede que todavía no podemos ir a casa. Toca la consulta. Agarramos un taxi de por ahí que nos lleva hasta el hospital.

En la sala de urgencias vemos a seis jóvenes vestidos como si vinieran de una fiesta. Mientras nosotros nos registramos, vemos cómo le piden a la recepcionista información sobre su amigo. Yo, en lo que nos pasan, voy al baño. Me miro al espejo. No parece que haya ocurrido nada grave conmigo. Es solo el dolor de cabeza y una ligera sensación en el cuello, por no mencionar los deseos de que ya sea otro día.

Cuando regreso a urgencias, ya no veo a mi familiar. Una enfermera me pide que la acompañe. Me lleva hasta un pequeño cuarto donde me dice que debo esperar. Saco el iPod. Sirve de maravilla. Benditas fundas.  La racha de buenas noticias continúa cuando veo que hay internet. Aprovecho para revisar las redes sociales. Contesto un mensaje que me llegó. No digo que estoy en un hospital, vaya lugar más aburrido para pasar las primeras horas del domingo.

Un señor de bigote entra con una silla de ruedas.

“Suba”, me dice.
“No hace falta, estoy bien para caminar”.
“Suba”.

Subo a la silla de ruedas. La primera experiencia que tengo en ese tipo de desplazamiento. El señor me lleva hasta la sala de radiografías. Allí, una mujer me pide que me quite el saco y camisa y que me ponga una bata. Es de florecitas. Menos mal que no soy famoso. Un paparazzi podría aprovecharse de la situación para tomar fotografías que dañarían mi imagen pública para siempre. Luego me dice que me pare en una pequeña plataforma y que no me mueva para tomar las radiografías. Más o menos cuando lo dice, siento que algo pequeño truena en mi cuello.

Una vez terminado el procedimiento, el señor de la silla de ruedas entra de nuevo.

“Suba”, me dice”.
“No hace falta, estoy bien para caminar”.
“Suba”.

Ahora estoy en un especie de consultorio. Un médico entra. Me dice que las radiografías están bien, que solo deberé tomar unas pastillas y tomar precauciones por una semana. Ah, también tendrá que usar un collarín, me dice.

Magnífico. Los del hospital no solo me obligan a usar una bata ridícula, también me imponen usar un collarín que no combina con ningún elemento de mi guardarropa.

“Es por precaución”.

También me informan que mi familiar está bien, pero que tuvo un pequeño esguince. Le tomará un poco más  recuperarse.

Cuando camino de vuelta hacia la sala de espera, veo que en el consultorio de a lado está un chico con la cara ensangrentada.

“¿Tomaste?”, le pregunta un doctor.
“Sí, un poco”, responde el muchacho.
“La herida es delicada, tienes que tener cuidado cuando manejes”.

Y ya fuera del hospital, pienso en el conductor de la camioneta. Quizás no iba borracho. No puedo asegurarlo. Son prejuicios míos. Aun así, no creo que alguien conduzca con semejante torpeza como para chocar contra un auto que va en línea recta, en un carril central a una velocidad de menos de 80 km/h. Así que dejemos que esta vez ganen los prejuicios; es un hecho avalado por la ONU: el conductor aquel era un alcohólico que seguro le va al Manchester United y al Barcelona.

Con todo, puede decirse que se trató de un incidente menor. A pesar de ello, no dejó de ser un fastidio enorme que invita a reflexionar sobre las conductas que se tienen en las calles. Tengan cuidado por ustedes y por los suyos. También por los demás. El chico accidentado seguro se va a recuperar, pero antes de irnos vimos llegar a una señora y a un señor, ella con vestido de noche y él con un traje, Su cara de preocupación era enorme. Por detalles así vale la pena pensárselo antes de tomar las llaves del auto en los días de fiesta.

Por si no le leyeron todo lo anterior, solo una cosa:

Si toman no manejen.

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