Bill Shankly

En 2013, Bill Shankly habría cumplido 100 años. O los cumplió. Después de todo sigue presente de manera indivisible del futbol inglés y del Liverpool en particular. Gracias a él, el Liverpool pasó de ser un equipo que naufragaba en la intrascendencia de la segunda división, a lo más alto con la obtención de tres ligas y una copa de la UEFA. Pero sus aportaciones van más allá de los títulos. Hay muchos entrenadores con un mayor palmarés que, sin embargo, jamás tendrán su nivel de relevancia e influencia. Bill Shankly le dio al Liverpool algo más importante que cualquier trofeo: le dio identidad, le dio filosofía, le dio esencia. Inculcó el valor del trabajo en equipo, de jugar a través de lo simple. Y dotó a los jugadores de un aspecto clave: actitud. Sé que puede sonar demasiado romántico en los tiempos actuales en donde los futbolistas parecen divas del cine. Pero hubo un tiempo en donde el físico no lo era todo y en donde habían otros factores que determinaban el juego. Shankly dio eso: confianza. Mentalizó a los jugadores para salir siempre con la cabeza alta, a darlo todo en el terreno de juego. Lo manejó todo desde las bases. Por ejemplo, el uniforme. Fue él quien pidió que el uniforme del Liverpool pasara a ser rojo por completo (antes de su llegada, el el jersey era rojo y los shorts blancos). El color de la pasión, el color de la sangre. Los jugadores del club son los “reds”, el rojo por entero. Sin complementos. Sin especificar. Nada de “diablos rojos” ni fantochadas semejantes. Es el rojo con el que hay que hervir en la cancha.

Después lo sustituiría Bob Paisley, su mano derecha con quien el Liverpool se convertiría en el mejor equipo de Europa. En su periodo se ganaron seis ligas y tres títulos de lo que ahora conocemos como Champions League. Un récord todavía vigente para un solo entrenador. Sin embargo, todo eso y todo lo que vino después, estuvo sustentado en lo que Bill Shankly dejó. Enseñanzas que aplican más allá del futbol mismo. Alguien con una forma de ser que te levantaba para hacerte sentir como el mejor. Luchando, claro está. Porque hay que tenerlo presente en una de sus célebres frases: “Si eres el primero eres el primero. Si eres el segundo no eres nada.” O con aquella otra que invita a la fidelidad y a seguir con los nuestros en tiempos difíciles (como le ha pasado al Liverpool en los últimos años): “Si no puedes apoyarnos cuando perdemos o empatamos, no nos apoyes cuando ganemos”

Un hombre para recordar.

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